El 18 de diciembre pasado, el Banco Central redujo la tasa nominal que pagan los plazos fijos de 133% a 110% anual. De esta manera, los rendimientos quedaron en terreno real negativo y, según analistas, muchos ahorros se inclinaron por el dólar. Según el Banco Central, las cuentas de plazo fijo habían un 145% desde la pandemia. (Foto Leo Vaca)
Escribe Emiliano
Bonanotte
La política de tasas reales negativas que el Banco Central viene llevando a cabo en las últimas semanas quita alternativas a los ahorristas, en un escenario de alta inflación y de permanencia del cepo cambiario, lo que determinó en diciembre un derrumbe del 46% interanual en el volumen de los plazos fijos, a modo de continuidad con lo sucedido en los meses previos.
El pasado 18 de diciembre, ocho días después de la asunción del presidente Javier
Milei, el Banco Central (BCRA) bajó la tasa nominal que pagan los plazos
fijos unos 23 puntos porcentuales al reducirla de 133% a 110% anual,
equivalente a un rendimiento mensual de 9,1%. En tanto, la tasa de
interés de referencia pasó a ser del 100% anual.
De esta manera, los rendimientos quedaron en terreno real negativo teniendo
en cuenta que, según las estimaciones privadas, la inflación en el último mes
del año fue de entre 25 y 30%.
A esto se suma que para enero y febrero las proyecciones en materia de
precios también dan cuenta subas superiores al 20%.
De acuerdo a la mirada de distintos analistas del mercado, la política de tasas
reales negativas apunta a licuar el stock de pasivos remunerados del
Banco Central, de manera de ir normalizando su balance, una estrategia que
repercute negativamente en el tradicional instrumento de ahorro en pesos de los
argentinos.
Contrariamente a lo que a veces se cree, el plazo fijo es una
herramienta de ahorro muy utilizada. Tanto es así que la
cantidad de cuentas creció 145% desde el inicio de la pandemia, al pasar de
2.980.461 en marzo de 2020 a 7.289.890 en septiembre de 2023, último dato
disponible del Banco Central.
Sin embargo, en este contexto la dinámica parece irse modificando. Es así
que el volumen de los plazos fijos se desplomó en el mes de diciembre:
cayeron un 46% en términos interanuales reales, de acuerdo a datos de
la consultora Analytica.
La semana pasada hubo una decisión que le quitó atractivo a otro
instrumento: el Directorio del BCRA estableció que la duración mínima
de los plazos fijos UVA pasara de 90 a 180 días.
Esta última opción, antes de la decisión del Central, venía creciendo a
un ritmo del 9% diario en las últimas semanas, de acuerdo a datos del
mercado.
Esto sucedía porque la importante baja de la tasa de interés de referencia que
realizó el BCRA transformó a los plazos fijos UVA, que ajustan por inflación,
en la alternativa más conveniente para canalizar el ahorro en moneda local.
“A pesar de todo eso, hoy por hoy, el plazo fijo UVA parece ser la
única alternativa que le permite al ahorrista empatarle a la
inflación. Sin embargo, debemos destacar que para precancelarlo la tasa es
considerablemente más baja y seguramente se pierda contra la inflación
acumulada hasta ese punto”, sostuvo el Financial Advisor de Cocos Capital,
Mauro Carrizo.
En este escenario, quedan pocas alternativas para ahorrar en pesos de manera
rentable. En su cuenta personal de X (ex Twitter), el analista
financiero Christian Buteler señaló que “con tasas del 9%, plazo fijo
UVA a 6 meses e inflación del 20/30% por mes, es el propio Gobierno el
que expulsa al ahorrista al dólar”.
Y agregó: “¿Qué puede hacer un pequeño ahorrista en este contexto? O ve como
sus pesos pierden poder adquisitivo o compra dólares y espera”.
En la misma línea, el economista de Épyca Consultores, Joel Lupieri, indicó
que “es difícil pensar en alternativas en pesos hoy que no sean volcar esa
liquidez a la compra de divisas y esperar a ver cuál es la estrategia o el
rumbo que toma el Gobierno”.
Parte de esta situación repercutió en el fin de la calma en los dólares
financieros que se vivió en las últimas rondas. En efecto, el dólar MEP
finalizó con una suba semanal del 11%, al pasar de $995 hasta los $1.105. Por
su parte, el contado con liquidación (CCL) escaló 17,2% hasta los $1.140.
Quedará por verse si el BCRA sigue convalidando estas tasas. En un principio,
el Gobierno creía que el overshooting inicial que llevó el tipo de cambio
mayorista desde los $366 a los $800 haría sostenible un
crawling peg del 2% mensual.
En ese marco, señalaron en más de una ocasión que las tasas en pesos quedaban
atractivas frente a un dólar moviéndose al 2%. Es decir, la comparación habría
que hacerla contra el dólar y no contra la inflación.
Teniendo en cuenta lo sucedido en las últimas jornadas, Lupieri afirmó que “lo
que se puede esperar es que las tasas negativas generen que más personas se
vuelquen a otros instrumentos. En especial, lo que se ha visto en estas dos
últimas ruedas, al dólar MEP y al dólar CCL, que han picado en punta y han
ganado terreno perdido”.
Y concluyó que “eso creo que está desarticulando un poco la estrategia
del Gobierno de seguir manteniendo tasas permanentemente negativas, si es que
no quiere tener una escalada cambiaria de fuste”.