Uso de repelente. Imagen Secretaría de Comunicación Pública.
Advierten que algunos tienen en su composición derivados piretroides y que con ellos se debe tener precaución de que no dañen la piel.
La jefa del servicio de Dermatología del hospital Avellaneda, Silvia Molina, brindó detalles sobre los cuidados que se debe tener ante el uso de repelente, especialmente en esta época del año donde su empleo se suele ver aumentado por la mayor presencia de mosquitos y la prevención de picaduras que puedan transmitir enfermedades como el dengue.
Molina comentó que generalmente los repelentes que se encuentran en el
mercado tienen en su composición derivados piretroides y que con ellos se debe
tener precaución de que no dañen la piel.
«Por eso hay que analizar las presentaciones o las formas farmacéuticas. En
los que son compuestos de citronela y o derivados, hay otras combinaciones de
algunas empresas que pueden tener sustancias tóxicas irritantes como ser
derivados de alcohol o de ciertos compuestos que pueden causar irritaciones, por
eso siempre también hay que tener la precaución sobre a quién le vamos a
indicar el repelente», dijo la profesional y aclaró que si el paciente es un
niño lactante o un adulto hace que el criterio varíe mucho.
En el caso de los lactantes muchas veces se prefieren hipoalergénicos como
las emulsiones compuestas por derivados naturales y en primera infancia y
adultez se indican más los que frecuentemente se pueden encontrar en el
mercado.
La mayor precaución está en adaptar la
forma farmacéutica a la edad del paciente y las características de su piel. Hay
que tratar de realizar la consulta con algún especialista para que este indique
la forma adecuada y que los repelentes se empleen tanto al amanecer como en el
atardecer, horarios en los que habitualmente los insectos suelen provocar
picaduras", advirtió.
En pacientes con pruritos agudos y rebeldes es fundamental no colocar constantemente repelente, sino solo y puntualmente en los horarios adecuados.
En el caso de los niños se debe priorizar sprays y su uso a una distancia de
unos 15 cm del cuerpo para evitar el ingreso de sustancias externas en ojos o
boca.